1. Actualizaciones de CMS, temas y plugins
Las actualizaciones son esenciales para que tu web funcione sin errores y esté protegida frente a vulnerabilidades.
- Instalación de las últimas versiones de WordPress, PrestaShop u otros CMS.
- Actualización de temas y plantillas.
- Revisión de compatibilidad de los plugins o módulos instalados.
2. Copias de seguridad periódicas
Un buen mantenimiento siempre incluye backups automáticos de la web y de la base de datos.
- Se programan copias de seguridad diarias, semanales o mensuales.
- Se almacenan en ubicaciones externas seguras.
- En caso de problema, la web puede restaurarse en minutos.
3. Seguridad y monitorización 24/7
Una web puede ser objetivo de ataques o intentos de acceso no autorizado.
- Monitorización constante para detectar accesos sospechosos.
- Instalación de firewalls y sistemas antimalware.
- Eliminación de archivos dañinos en caso de hackeo.
4. Optimización de velocidad y rendimiento
La velocidad de carga es clave para el SEO y la experiencia de usuario.
- Compresión de imágenes y optimización de recursos.
- Configuración de la caché del sitio.
- Revisión de scripts que puedan ralentizar la web.
5. Revisión de enlaces rotos y errores técnicos
Un mantenimiento web también incluye tareas de control de calidad:
- Corrección de enlaces que llevan a páginas inexistentes.
- Solución de errores 404 y redirecciones incorrectas.
- Comprobación del correcto funcionamiento de formularios.
6. Soporte técnico y asistencia
El mantenimiento web debe ofrecerte la tranquilidad de contar con un equipo disponible cuando surja un problema:
- Resolución de incidencias.
- Ajustes de diseño o estructura.
- Pequeñas modificaciones de contenido.
7. Informes de seguimiento
Algunos planes de mantenimiento incluyen informes mensuales, donde se detallan las acciones realizadas, incidencias detectadas y mejoras aplicadas. Esto permite tener una visión clara de cómo evoluciona la web.